Hace un año, la arquitecta María Lozano (TheDreamLab) ya dejaba entrever con sus declaraciones (The New Habitat 25/26) que la casa se estaba convirtiendo “en el epicentro de la vida diaria y en una extensión de la propia identidad”. Este giro hacia una vida más centrada en el hogar no solo transforma la relación con el espacio doméstico, sino que también impulsa una nueva forma de habitar, donde el confort, la personalización y la autosuficiencia se convierten en prioridades. En un mundo cada vez más caótico, el hogar se alza como un refugio donde pasa de todo y exige diseños que se adapten a rutinas más ricas, diversas y prolongadas dentro de sus límites.

La percepción del exterior como un entorno caro, inseguro y agotador está motivando a las personas a invertir en la mejora de sus hogares, priorizando la comodidad y la eficiencia. En un contexto de crisis, el hogar se entiende como un espacio que nos protege de todo lo malo que sucede fuera. La inflación, el aumento del coste de la vida y la incertidumbre laboral han llevado a una parte significativa de la población a reducir el gasto en ocio fuera del hogar. Según una encuesta de AlixPartners (2024), el 31 % de los consumidores de todo el mundo prevé que su gasto personal será menor en 2025 que el año anterior y “quedarse en casa para comer o para entretenerse” es una de las principales formas en que piensan para reducir el gasto. En lugar de salir a restaurantes o eventos, las personas prefieren disfrutar de experiencias premium dentro de casa, motivando un auge en la organización de cenas y comidas más propias de entornos hospitality: en mayo de 2024, las búsquedas en Pinterest de cenas con invitados aumentaron más de un 6.000 %, con búsquedas de experiencias gastronómicas temáticas como fiestas del té inspiradas en Bridgerton, que aumentaron un 430 %, fairy dinner (+150 %) y coastal soirées (+70 %).
El avance de la digitalización y las nuevas tecnologías también están empujando la consolidación de esta tendencia. La posibilidad de acceder a servicios de streaming, plataformas de gaming, clases en línea y espacios de trabajo remoto, elimina la necesidad de salir para muchas actividades cotidianas.
A nivel sociocultural, la revalorización del bienestar y la salud mental refuerzan esta idea del hogar como santuario. El estrés asociado al ritmo acelerado de la vida urbana y los efectos psicológicos de la pandemia —que aún se manifiestan en muchos individuos, ya sea a través de secuelas del virus o en forma de duelo— siguen presentes: por poner un ejemplo, cinco años después de que el coronavirus se detectase por primera vez en China, nadie sabe cuántas personas sufren covid persistente (Fuente: El País). Todo ello ha impulsado una preferencia por entornos que prioricen la tranquilidad y el autocuidado. En este contexto, se buscan rituales de bienestar dentro del hogar que refuercen la sensación de confort y estabilidad en un mundo cada vez más incierto.

«El hogar ya no es solo un espacio físico: es una emoción, una comunidad, un sentimiento de pertenencia. Para las generaciones más jóvenes, puede ser un piso compartido, una red de videojuegos o una identidad cultural. Como diseñadores, debemos ir más allá de los muros y los muebles y diseñar para la seguridad emocional y la conexión social».
Simon Caspersen, strategist

Esta tendencia está redefiniendo la manera en que concebimos el hogar, convirtiéndolo en el epicentro de la vida diaria. El auge de los servicios diseñados para recrear experiencias antes exclusivas del exterior —como la gastronomía premium o el entretenimiento inmersivo— están redefiniendo las expectativas sobre la funcionalidad del entorno doméstico. El espacio del comedor ha visto un resurgir tras años relegado a una habitación que compartía metros cuadrados con la cocina o el salón, quedando a menudo como un lugar ocasional, casi ceremonial. Hoy en día, las personas buscan crear ambientes donde no solo se pueda compartir una comida, sino también organizar reuniones, jugar —el 51 % de los padres pasa más tiempo jugando con sus hijos que hace unos años (Informe Play 2024 de IKEA)— o disfrutar de una velada de entretenimiento. El comedor se ha transformado en un punto de encuentro social dentro del hogar, impulsado por el deseo de celebrar en casa. Según una encuesta de Mintel (2024), el 64 % de los encuestados optó por organizar fiestas en casa en lugar de salir. De esta manera, el comedor ha evolucionado de ser un espacio aislado y monótono a un lugar dinámico que invita a la interacción y a la creación de experiencias memorables.
A medida que las personas pasen más tiempo en casa, el deseo de personalización y renovación del entorno se intensificará. Las intervenciones en el hogar dejarán de ser solo una cuestión práctica y se convertirán en una expresión de identidad y creatividad. Una generación Z menos interesada en la vida nocturna tradicional (Fuente: Business Insider), impulsará una reconfiguración del espacio doméstico, priorizando ambientes que favorezcan la experimentación personal. Así como el teletrabajo propició la creación de oficinas en casa, la ‘hobbyficación’ de la casa está llevando a la aparición de espacios dedicados a actividades recreativas y creativas, desde estaciones de mixología y talleres de bricolaje hasta salas de gaming o estudios de arte. Estos nuevos espacios no solo responden a las necesidades de ocio, sino también al deseo de que el hogar sea un refugio multifuncional que fomente el bienestar y la autoexpresión.
La domesticidad, lejos de asociarse con inmovilidad, se convierte ahora en un escenario de constante evolución, donde la multifuncionalidad y la flexibilidad en el diseño de mobiliario marcarán la pauta de los espacios.
A medida que el hogar asume cada vez más actividades, el mobiliario transformable juega un papel esencial, no solo por su funcionalidad, sino por su creciente atractivo estético. Lo que anteriormente se consideraba una solución económica y práctica, como muebles plegables, escritorios multifuncionales o sofás cama, ha dado paso a propuestas de diseño sofisticado y deseable.
Escritorios que se esconden, sistemas de almacenamiento que parecen una única pieza pero se despliegan según la necesidad o taburetes con compartimentos internos, son ejemplos claros de cómo la versatilidad se ha convertido en un principio fundamental del mobiliario actual.
Las aberturas estratégicas en las paredes son una forma innovadora de crear espacios en áreas infrautilizadas de la casa. Estos rincones ofrecen pequeños refugios que brindan intimidad y funcionalidad. Aunque inicialmente destinados para la lectura y el descanso, estos espacios están evolucionando para integrar elementos de trabajo, incorporando diseños plegables o deslizantes que permiten ocultar equipos y adaptarse a las exigencias de un entorno laboral multifuncional.
La psicología del color se convierte en un elemento clave en el diseño de espacios capaces de evocar distintas energías y estados de ánimo. El uso de colores vibrantes y una iluminación que estimule el bienestar serán herramientas fundamentales para crear ambientes que no sólo respondan a las necesidades funcionales del hogar, sino que también generen sensaciones positivas y favorezcan una atmósfera emocionalmente enriquecedora.
La personalización, junto con soluciones de bricolaje accesibles, ofrecerá la oportunidad de experimentar con la decoración y transformar el hogar con cierta frecuencia, mostrando un reflejo claro de la identidad de sus habitantes a través del espacio.
La empresa madrileña Cubro ofrece frentes a medida para actualizar los diseños básicos de IKEA.
Imagen: Charlotte Lemesle.
Esta residencia de CplusC Architectural Workshop de Sidney, Australia, tiene una zona de asientos recortada bajo las escaleras, con iluminación integrada para facilitar la lectura y el juego.
Créditos: Arquitecto: CplusC Architects + Builders. Constructor: CplusC Architects + Builders. Nombre del proyecto: Peas in a Pod. Fotógrafo: Jackie Chan.

El loft diseñado por ZeroEnergy Design de Boston, Estados Unidos, tiene un rincón para desayunar con asientos integrados y una mesa plegable.
Créditos fotográficos: Eric Roth.

La colección de Nathan Yong para Sancal rompe con la estética tradicional y presenta figuras que parecen caras esculpidas a partir de simples bloques de madera. Las mesas auxiliares adquieren aún más personalidad gracias a la atrevida gama de colores de la colección, lo que permite dar un toque divertido a los interiores de las casas.
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